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UN CAFÉ AGRIDULCE CON AMIGOS

Aún recuerdo aquella mañana con horror cuando tenía que haber sido un día feliz. Un día de reencuentro con compañeros de la mili que la magia de Facebook se había encargado de lograr. Nos encontrábamos en una céntrica cafetería sevillana, José Luis Galindo, mi amigo de La Algaba, Antonio Moreno, de Sevilla, Marcelo Oise y yo. El tiempo volaba. Todos permanecíamos abducidos por las ansias de saber qué había sido de nosotros después de tanto tiempo..., cuando Marcelo nos hizo callar mientras contemplaba en pie estupefacto la televisión. Todos imitamos el gesto de Marcelo y observamos las imágenes casi por inercia, sin saber de qué se trataba. Cuánto horror en un momento. Una furgoneta a toda velocidad arremetía indiscriminadamente contra todos los transeúntes que encontraba a su paso a lo largo del puente de Londres causando varios muertos. Poco a poco la información se ampliaba con más detalles del terrible atentado. Con firmeza soltábamos improperios...

1963. PARA UNA HISTORIA DE LA TELEVISIÓN

Morón de la Frontera. Lunes, 25 de noviembre de 1963. He podido rellenar fácilmente diez u once folios con las miles de palabras que surgen en mi cabeza, pero la tinta no es capaz de expresar todo lo que ha cruzado mi corazón en el día de hoy. Mi papelera está llena, Úrsula; éste es el último papel que me queda, la noche está ya bien entrada y creo que jamás podré sentir aquello que siento en este instante, este frenesí que domina mis dedos y me hace ser sincero, me hace ser yo mismo, como en aquellos días de verano, cuando éramos jóvenes, tú y yo, cuando el resto del mundo no estaba loco y nosotros teníamos sueños, ¿te acuerdas? Yo, hasta hoy, casi lo había olvidado. Soy consciente de que nos estoy arriesgando a ambos al escribir esta carta; ¿acaso importa? Ya no nos queda demasiado que vivir, y yo moriría con tal de verte un solo segundo más. Ahora enseño, Úrsula; el director de este instituto fue un día republicano, pero, al igual que nosotros, ha conseguido ocultarse. Debe...

¿IMPOSIBLE? UN BRAZALETE DE FÚTBOL Y JORGE LUIS BORGES

Soy el Capitán del Morón C.F. en esta temporada 2016/2017. Llevó años mereciendo este honor. Como lleva años ese extraño espectador que se encuentra apartado de la gente, en un asiento solitario de la esquina de la grada. Un anciano, serio y solitario que observa cada partido con detenimiento, sin quitarle ojo al terreno de juego, cada jugada, cada pase…, y que se fija en mí claramente. Cada vez que nos cruzamos las miradas, se quedaba inmóvil, con algo entre las manos: una especie de tela no muy larga, de apenas 10 cm que no le importa mostrarme, como una señal. Ahora ya sé lo que es. En mi taquilla, sin que nadie lo advirtiera, me he encontrado con un brazalete que me resultaba familiar, y juraría haberlo visto antes, lo extraño es que llevaba grabado una frase : “Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas. (J.L Borges)”. En ese instante me quedé perplejo con aquel mensaje, no entendía nada, hasta que de repente se me vino a la cab...

LOS EFECTOS DE UN EXTRAÑO CONCIERTO ZAJ

Informe Médico tras asistir al Concierto ZAJ (Pincha para ampliar) NOTA DEL EDITOR : Reproducimos el Informe del médico que atendió a Marcelo Oise Valencia después de un extraño concierto ZAJ. Dicho Informe está totalmente validado y es auténtico. Lo tenemos a nuestra disposición. El paciente llegó presentando episodios de neurosis, mareos, psicosis e histeria. Tras haberle administrado una serie de calmantes, se le realizó un examen médico, se ha redactado el siguiente informe: -El paciente dice literalmente: "Comencé a padecer una fuerte migraña al final del concierto: un concierto ZAJ,   es un tipo de música contemporánea y experimental, que me dejó una sensación de extrañeza en mi mente, pues nuca imaginé que cosas musicales como esas podían existir. Al comienzo del concierto, sólo escuchaba sonidos extraños y absurdos, sin ningún orden, y la verdad que en ese momento no me gustaba en absoluto. A mediados de la actuación, sentí como que mi mente había entrado e...

EL PADRE DE MARCELO EN EL REGISTRO CIVIL

12 de marzo de 1945 Querido diario: Hoy casi ha sido un día normal de oficina y papeleo, cómo siempre. Siempre sentada en esa incómoda silla que me mata   lenta y dolorosamente la espalda día tras día. Pero hoy entró un hombre de unos 35 años aproximadamente, con manos callosas (supongo de ser artesano o   de trabajar en el campo) y aspecto cansado, pero con un deje de felicidad en su mirada. Algo nada común en estos años en los que vivimos y en el que todavía se nota el hambre en las caras.         En fin, el señor, se acercó a la ventanilla donde me encontraba y preguntó con voz serena: -“¿Es aquí el registro civil?” A lo que yo le respondí con un gesto monótono. Nada nuevo, cada día vienen cientos de personas así. Pero ese hombre no era como todos los que habían pasado por aquí antes, traía consigo un periódico bajo el brazo y una especie de cincel en la solapa de su bolsillo. –     ...

CARTA DE "S" SOBRE UNA RUPTURA CON MARCELO EN 1966

Morón de la frontera, 10 enero 1966 Queridísima amiga: El dolor y las lágrimas me hacen muy difícil escribir estas líneas. Perdona que sea breve, pero es tanto mi desgarro que no tengo fuerzas para extenderme. M., sí mi querido M. me ha dejado. Todo empezó por un rumor sobre mí que se expandió por la universidad, pero es todo falso. Tú sabes que yo nunca haría nada que lo dañara y menos tener relaciones sexuales con otro hombre. Yo no entiendo como hay gente tan aburrida para meterse en nuestras vidas... no tendrán nada más que hacer. Pero como yo me llamo Sara Montes Pérez esto se hará justicia y algún día se sabrá la verdad, y esa persona tan desquiciada se las verá conmigo. Bueno te sigo contando, después de llegarle a sus oídos se lo intente explicar pero no sirvió de nada. Nos dimos un tiempo para que él reflexionara sobre qué ocurriría entre nosotros. Y de repente un día coincidimos en la cafetería después de un importante examen de Álgebra Básica. ...

LA MIRADA Y EL OÍDO DEL SERENO

Todo ocurrió un sábado, cuando Marcelo Oise Valencia necesitó mi servicio como sereno. Era tarde, su madre dormía y no quería molestarla. Camino de su casa lo notaba demasiado tranquilo para haber perdido sus llaves, y cuando entré en su casa me sorprendió la oscuridad de aquel misterioso hogar, las fotos tan antiguas de las paredes..., algo significaban, pero a mí se me escapaba. “Una casa es el lugar donde uno es esperado”, digo al entrar, con cierto tono de tristeza. En ese instante supe que Marcelo necesitaba un oído dispuesto a escuchar, y eso hice. Aunque tímido, soltó unos ápices de sus sentimientos en aquella fría noche. Hizo alusión a la muerte de su padre, un hecho que marcó un antes y un después en su vida, “nunca volví a ser el mismo”, añadió con pesadumbre. Al terminar la conversación se despidió pronunciando una frase de la que no me he podido olvidar: “Hay veces en las que tu propio hogar se convierte en una cárcel” Cuando iba avanzando por la cal...