Lo reconozco, nunca me ha gustado perder. Y amo a España. La selección es mi vida. Por eso, cuando Holanda ganó 5-0, el liderato del grupo estaba casi garantizado y España, salvo milagro, eliminada definitivamente. Pero los milagros no vienen solos. Hay que provocarlos. Como me dijo una vez mi amigo Marcelo: "Para el realista no es la fe lo que nace del milagro, sino el milagro el que nace de la fe". Y aquí aparece otro de los componentes de mi historia: mi amigo Marcelo, es científico, le pedí ayuda para la misión que me propuse a mí mismo, la que tenía que llevar a cabo. La palabra derrota no entra en mi vocabulario. Conociendo su bondad, nunca me habría ayudado en semejante disparate, pero en nombre de la amistad, lo hizo. Comenzó el partido, todo iba a peor, la primera parte terminó ganando Malta. En el descanso, en los vestuarios, ahí comenzó mi papel en el partido, introduje un derivado del opio, que me proporcionó mi amigo, en unos limones. Empezaron a sentirs...
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