Ir al contenido principal

DE UN DIARIO. NO CONSTAN MÁS DATOS (Nota del editor)

27 de mayo de 2013.
Querido diario:
Hoy como de costumbre fui al parque, siempre jugamos a la pelota en la misma zona y allí, en un banco, cada día veo a un señor, algo mayor, sentado sólo y con una pequeña libreta en la que siempre está escribiendo.
Al cabo de unos minutos el hombre se levantó y dejó un trozo de página en el lugar donde estaba sentado. Yo y mis amigos que lo vimos, decidimos acercarnos. Era un acertijo. Estaba escrito con una caligrafía infantil, ¡parecía compartir el curso de primaria conmigo! Juan y Gonzalo pasaron del tema. Pero a Julia y a mí nos picó la curiosidad. ¡Tú me conoces mejor que nadie!
Me pareció algo extraño, mañana dejaré la respuesta en ese mismo banco. ¿Qué pasará?

4 de junio de 2013.
Diario, amigo mío:
Hemos seguido desde el primer día con la historia de los acertijos.
Desde entonces no paramos. Los días los cuento por cada reto que nos deja ese señor del que nada sabemos. Todos los días deja uno nuevo y algunos muy difíciles. Pero hoy te escribo porque ayer encontramos algo diferente. Estaba firmado con el nombre de Marcelo.



--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Nota del editor: Se han encontrado los acertijos que se ven en las imágenes y al que se hace referencia en este Diario anónimo. Por si algún interesado quiere verlo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

1963. PARA UNA HISTORIA DE LA TELEVISIÓN

Morón de la Frontera. Lunes, 25 de noviembre de 1963. He podido rellenar fácilmente diez u once folios con las miles de palabras que surgen en mi cabeza, pero la tinta no es capaz de expresar todo lo que ha cruzado mi corazón en el día de hoy. Mi papelera está llena, Úrsula; éste es el último papel que me queda, la noche está ya bien entrada y creo que jamás podré sentir aquello que siento en este instante, este frenesí que domina mis dedos y me hace ser sincero, me hace ser yo mismo, como en aquellos días de verano, cuando éramos jóvenes, tú y yo, cuando el resto del mundo no estaba loco y nosotros teníamos sueños, ¿te acuerdas? Yo, hasta hoy, casi lo había olvidado. Soy consciente de que nos estoy arriesgando a ambos al escribir esta carta; ¿acaso importa? Ya no nos queda demasiado que vivir, y yo moriría con tal de verte un solo segundo más. Ahora enseño, Úrsula; el director de este instituto fue un día republicano, pero, al igual que nosotros, ha conseguido ocultarse. Debe...

UNA DECLARACIÓN SORPRENDENTE. INFORME POLICIAL Y OTROS DOCUMENTOS

Me sorprende y entristece mucho el motivo por el que hoy estoy aquí. Conocí a Marcelo en la universidad, aunque no recuerdo muy bien por qué empezamos a hablar; hace ya muchos años. Ambos estudiábamos Matemáticas, pero él era un poco mayor que yo y ya había estudiado Física. Ahora que lo pienso, nunca supe de qué vivía; su madre no trabajaba, su padre murió tiempo atrás y él se dedicaba a los estudios, la música y la lectura. Recuerdo que, de entre todos mis amigos, Marcelo era el que más curiosidad me producía. Siempre estaba en su mundo, resolviendo acertijos y enigmas, intentando encontrar una respuesta para todo. Sin embargo, aunque pasábamos mucho tiempo juntos, nunca sentí tener la confianza suficiente con él; algo me decía que, en su interior, había otro Marcelo que nadie jamás había conocido, un Marcelo que a mí me daba miedo conocer. Quizá hubo un momento en el que sí que fui cercana a él. Antes de aquél incidente, solíamos pasar mucho tiempo juntos; incuso íbamos a su p...

RECUERDOS DE LA EXPO ´92: YO SOY OTROS

Aún recuerdo cuando un pobre niño, que se encuentra ahora frente al ordenador escribiendo este relato, a la edad de seis años, agarrado de la mano de su hermano menor de tres, acudían a casa de Marcelo como de costumbre, en busca de un simple trozo de pan con chocolate y un vaso de leche de vaca recién ordeñada. Marcelo Oise era un hombre serio, tranquilo, pero con un corazón que, ¡para qué mentir!, no le cabía en el pecho. Siempre fue un tipo bastante contradictorio en cuanto a su forma de pensar y actuar. Recuerdo en 1992 cuando Marcelo leyó un artículo en mi presencia sobre la nueva inauguración de la Expo en Sevilla, lo leía como si no fuera con él. Como el que lee una crónica cualquiera, sin interés ni pasión. Pero en su mirada, aparecía el misterio, la ironía y la picardía que lo caracterizaba. Así era él. Había recortado la noticia del boicot que se produjo el día de la inauguración de la Expo, el mismo 20 de abril. Y no era para menos, él fue el único español d...